Gregorio Martínez Garmón «El Toto»

Gregorio Martínez Garmón, conocido como «El Toto», nació en Santa María del Páramo hacia 1896. Hijo de Ezequiel Martínez y Clotilde Garmón, fue ebanista de profesión y una de las figuras leonesas vinculadas al movimiento anarcosindicalista durante las primeras décadas del siglo XX. Su actividad política y sindical comenzó siendo muy joven. A finales de la década de 1910 se encontraba relacionado con los ambientes obreros de Asturias y León. Hacia 1919 coincidió con Buenaventura Durruti, también leonés, a quien habría informado de la evolución del sindicalismo en la provincia de León.
Posteriormente se integró en Los Solidarios, grupo anarquista constituido a comienzos de la década de 1920 y del que formaron parte, entre otros, Buenaventura Durruti, Francisco Ascaso, Juan García Oliver, Ricardo Sanz, Aurelio Fernández, Gregorio Jover, Gregorio Suberviola y Miguel García Vivancos. Algunas fuentes lo identifican precisamente como «el Toto de León (Gregorio Martínez Garmón)».
Su nombre quedó relacionado durante aquellos años con algunos de los episodios más conocidos del denominado anarquismo de acción. En 1923 fue investigado por la policía por su supuesta participación en el asalto a la sucursal del Banco de España en Gijón. La prensa de la época lo identificaba como Gregorio Martínez Garmón, alias «Toto», de 27 años, natural de Santa María del Páramo, hijo de Ezequiel y Clotilde y ebanista de profesión.
Durante aquel atraco murió el director de la entidad, Luis Azcárate, y algunas informaciones policiales atribuyeron a El Toto la autoría del disparo. Sin embargo, al no haberse localizado una sentencia que permita considerar probada judicialmente dicha acusación, debe tratarse como una atribución policial de la época y no como un hecho demostrado.
También algunas fuentes lo relacionan con la muerte en León, el 17 de mayo de 1923, del antiguo gobernador civil de Vizcaya Fernando González Regueral, atribuyendo la acción a Gregorio Martínez y Gregorio Suberviola. Otras investigaciones reconocen, sin embargo, que continúa sin conocerse con certeza quiénes fueron los autores, por lo que tampoco puede atribuirse el atentado a El Toto como un hecho probado.
El Toto y Durruti en América
La trayectoria de Gregorio Martínez adquirió posteriormente una dimensión internacional. Perseguido el grupo por las autoridades españolas y europeas, varios de sus integrantes emprendieron un largo recorrido por América para obtener fondos destinados al movimiento anarquista, recurriendo a las denominadas «expropiaciones», principalmente asaltos a bancos y otras entidades.
En 1925, El Toto se encontraba en Chile, donde utilizó la identidad de Antonio Rodríguez. Cuando Durruti, Gregorio Jover y los hermanos Francisco y Alejandro Ascaso llegaron al puerto de Valparaíso, encontraron allí a Gregorio Martínez, quien actuó como contacto con el movimiento anarquista chileno.
Según la reconstrucción publicada por Heraldo de León, El Toto los introdujo discretamente en los círculos de la Industrial Workers of the World (IWW) de Santiago de Chile, organización sindical revolucionaria internacional que les proporcionó contactos y una red de apoyo durante su estancia en el país.
El grupo quedó formado por cinco hombres: Buenaventura Durruti, Francisco Ascaso, Alejandro Ascaso, Gregorio Jover y Gregorio Martínez «El Toto», este último bajo el nombre de Antonio Rodríguez. Abel Paz confirma igualmente que aquel Antonio Rodríguez era en realidad Gregorio Martínez.
El 16 de julio de 1925 protagonizaron el que tradicionalmente se considera primer atraco bancario de la historia de Chile, cometido contra la sucursal de Mataderos del Banco de Chile, en Santiago. Los cinco hombres huyeron en un automóvil Hudson después de hacerse con un botín que la policía chilena cifró en 46.923 pesos. Durante la huida murió un empleado del banco que trató de impedirla.
No fue la única acción atribuida al grupo durante su breve estancia en Chile. Días antes se había producido un intento fallido de apoderarse de la recaudación del Club Hípico de Santiago, que terminó en un intercambio de disparos con los encargados de su custodia. También se les atribuyó otro intento de robo en la Estación Central de Ferrocarril.
La espectacular sucesión de acciones y la incapacidad policial para identificar a sus responsables provocaron una considerable repercusión en la prensa chilena, que inicialmente bautizó a los desconocidos como «Los Apaches». Las autoridades desconocían que detrás de aquellos asaltos se encontraban algunos de los anarquistas españoles más buscados de Europa.
Tras el atraco al Banco de Chile, los caminos de El Toto y sus compañeros volvieron a separarse. Abel Paz señala que Gregorio Martínez abandonó Chile inmediatamente después del asalto con intención de regresar a España, mientras Durruti, los hermanos Ascaso y Gregorio Jover permanecieron todavía algún tiempo en el país antes de continuar hacia Argentina.
El dinero obtenido mediante aquellas «expropiaciones» no habría tenido como finalidad el enriquecimiento personal de sus integrantes. Según las fuentes sobre el grupo, los 46.923 pesos obtenidos en Santiago fueron destinados a financiar la lucha clandestina contra la dictadura de Primo de Rivera.
De aquella etapa americana se conserva además una fotografía tomada en México en 1925 en la que Gregorio Martínez aparece identificado como «El Toto», sentado en el centro del grupo, con Durruti delante.
Regreso a León y muerte en 1936
Años después volvemos a encontrar documentalmente a Gregorio Martínez en España. En 1931, una requisitoria judicial lo identificaba como Gregorio Martínez Garmón, alias «Toto», hijo de Ezequiel y Clotilde, natural de Santa María del Páramo, ebanista, de 34 años y con domicilio entonces en León.
Su vida terminó pocos años después. La bibliografía del movimiento libertario sitúa su muerte en Lorenzana (León) en 1936, al comienzo de la Guerra Civil, señalando que fue asesinado.
Hasta el momento no se ha podido determinar la fecha exacta ni las circunstancias en las que se produjo su muerte. Tampoco se ha localizado documentación que permita establecer quiénes fueron sus autores o afirmar que Gregorio Martínez fuese sometido previamente a un procedimiento judicial. Por ello, y mientras no aparezca nueva documentación, resulta más riguroso mantener simplemente que El Toto fue asesinado en Lorenzana en 1936.
La vida de Gregorio Martínez Garmón constituye una de las biografías más singulares entre las personas nacidas en Santa María del Páramo durante el primer tercio del siglo XX. Ebanista de profesión, militante anarcosindicalista, miembro de Los Solidarios, compañero de Buenaventura Durruti y participante en el periplo americano de los anarquistas españoles, su trayectoria transcurrió entre León, Asturias, Europa y América hasta su muerte en los primeros meses de la Guerra Civil.





