Efeméride: 90 años de la asamblea de regantes
Publicada el 09/06/2026 a las 07:00 en la sección de Sociedad
Tal día como hoy hace 90 años, el 9 de junio de 1936, días previos al estallido de la Guerra Civil Española, una multitud de agricultores, representantes de asociaciones profesionales y autoridades locales se reunieron en Santa María del Páramo para reclamar la pronta construcción del pantano de Barrios de Luna, una infraestructura hidráulica considerada vital para el desarrollo agrario de la comarca.

El problema del agua y la agricultura paramesa
Durante los años de la República, la problemática de la falta de agua para el regadío fue una de las grandes preocupaciones de la sociedad rural leonesa. Las tierras de El Páramo estaban estrechamente ligadas a un ciclo agrícola vulnerable: sin agua suficiente, los cultivos —especialmente cereales, patatas, remolacha o alubias— dependían casi exclusivamente de la lluvia, y muchas cosechas se perdían en años secos. En este contexto, la construcción de grandes embalses se planteó como una solución estratégica para garantizar recursos hídricos constantes que permitieran ampliar los regadíos, aumentar la productividad y frenar la despoblación rural.
El proyecto del embalse de Barrios de Luna fue redactado entre 1935 y 1936 por el ingeniero Luis de Llanos y Silvela para la Confederación Hidrográfica del Duero y respondía exactamente a estas demandas: asegurar una regulación del caudal del río Luna, facilitar el regadío en la vasta comarca del Páramo y los valles vecinos, y contribuir al desarrollo económico de la provincia de León.
La asamblea y la movilización social
El 9 de junio de 1936, reflejado en la prensa de diarios como ABC y La Vanguardia, se celebró una gran asamblea popular en Santa María del Páramo con asistencia masiva de labradores, líderes agrarios y cargos institucionales, incluidos representantes del Servicio Agronómico provincial, miembros de la Diputación y el Gobernador Civil de León. En el transcurso de la reunión se pronunciaron numerosos discursos defendiendo la urgencia de impulsar el pantano, se aprobaron conclusiones y se nombró una comisión para elevar las peticiones ante el Gobierno central de la República.
La demanda no solo se planteó como una aspiración técnica, sino como una reivindicación social y económica que vinculaba al campo leonés con las principales estrategias de modernización de la agricultura promovidas por el Estado republicano. Programas de embalses y regadíos eran vistos en toda España como herramientas para reducir los desequilibrios regionales, generar empleo y afianzar la producción agrícola en un contexto global marcado por la crisis económica de los años 30.
El telón de fondo político y el estallido de la guerra
Sin embargo, la asamblea de junio se celebró apenas un mes antes del golpe militar del 18 de julio de 1936 que desencadenó la Guerra Civil Española y marcó el colapso de muchas iniciativas republicanas. Aunque la infraestructura estaba técnicamente avanzada en su planteamiento sobre el papel, los efectos de la guerra y la posterior suspensión de gran parte de las obras públicas hicieron que el proyecto quedara temporalmente postergado.
No sería hasta 1945, ya en la posguerra y bajo el régimen franquista, que las obras del embalse se adjudicarían definitivamente a la empresa Ginés Navarro y comenzarían los trabajos, que culminaron con la inauguración parcial del embalse a comienzos de los años 50 y su puesta en servicio definitiva en 1956, 20 años después de la asamblea.
Legado del pantano y memoria social
Aunque mucho después de la asamblea la infraestructura se llevó a cabo y hoy provee agua a miles de hectáreas de regadío en León, así como otros usos ambientales y socioeconómicos, la figura de aquella reunión del 9 de junio de 1936 sigue siendo un símbolo de la movilización agraria y de las aspiraciones de desarrollo de los pueblos de El Páramo antes de la fractura social profunda que supuso la guerra.










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